En una placentera velada en la casa de la embajadora de los Estados Unidos de América en Panamá, Lorena y yo tuvimos la oportunidad de conocer más de cerca el proceso de democracia indirecta por medio del cual se elige al presidente de la norteña nación, que en pocos días deberá tomar esta importante desición que, en múltiples maneras, afectará al resto del planeta.
Nike presenta su medalla de oro ante los medios de comunicación, mientras Nike nos comenta cómo desde el principio le brindó su respaldo y patrocinio para ayudarle a alcanzar este galardón en Beijing.
48 horas después de participar en una conferencia en la cual médicos panameños indicaban que las personas en nuestro tiempo deberían vivir hasta los 100 años, he encontrado en la red la noticia del fallecimiento de Bernie Mac.
Hace dos días leí en cnn.com que Mac había ingresado a un hospital con neumonía, y que se encontraba delicado. PERO VAMOS! el viejo Bernie tenía 50 años, y es uno de los actores más cómicos y talentosos en la actualidad, jamás me imaginé que se iba a ir tan rápido.
Creo que esto es parte de mi envejecimiento natural. Tengo 31 años, lo que la mayoría considera la mitad de la vida. Seguramente la mitad de mi vida estará coincidiendo mucho con el final de la vida de otros. Aún así, 50 años era muy poco, para alguien que hubiese hecho reír a millones por otros 200 años más si fuese necesario.
En esta sociedad global, en la que de una u otra forma la tecnología nos ha hecho estar más cerca, y nos ha permitido ver directamente que el dolor es dolor en todos lados y que la alegría es algo que fácilmente podemos dar, la despedida de Bernie Mac me parece lamentable para todos, y creo que todos deberíamos recordar alguna de sus escenas y tratar de reproducirla, como un regalo para alguien más, extendiendo así una última sonrisa en honor a quien hizo bien y ya no puede hacerlo más, por si solo.